Eclipse parcial: crónica del concierto de Sabina (13 diciembre 2014)

Artista: Joaquín Sabina

Lugar: Barclays Center (Palacio de deportes de la Comunidad de Madrid)

Fecha: 13 de diciembre del 2014

Un eclipse solar es el fenómeno que se produce cuando la Luna oculta al Sol, desde la perspectiva de la Tierra.

El sábado 13 de diciembre Joaquín Sabina volvía a Madrid, después de varios años sin tocar en solitario en la ciudad que se siente orgullosa de que alguien haya cantado alguna vez <<pongamos que hablo de Madrid>>.  El recital quedará por siempre marcado por el titular, que Sabina brindó durante la actuación, que dice “Me acaba de pasar un Pastora Soler” en alusión al ataque de pánico escénico que le entró al cantautor de Úbeda, y que obligó a terminar el concierto, tras algo más de una hora y media de música y poesía, sin bises ni despedidas.

Que Joaquín Sabina es uno de los mejores cantautores, posiblemente el mejor, de este país es innegable. Que su forma de escribir canciones le convierte en un genio de la creación es muy difícil negarlo. Y ello hace que sus seguidores le coloquen en el Olimpo, y le consideren como el astro rey que, con su luz y calor, se hace necesario para la vida. Pero al astro rey, al Sol, a veces le ocurre que es eclipsado por la dama de la oscuridad, la Luna, y durante un tiempo el cielo torna a negro y un caos momentáneo reina sobre el cielo. Y así es como también Sabina sufrió un eclipse durante su concierto en el Barclays Center. Mientras sus seguidores, con los pies en la tierra, miraban al cielo, que era el escenario, buscando la luz y el calor de su ídolo, la oscuridad, disfrazada de ataque de pánico escénico, decidió aguar la fiesta a Joaquín. Y, así, en mitad del concierto el cantautor anunció su indisposición y, aunque el público en pie mostró su apoyo al artista con una gran ovación de apoyo, tuvo que pedir disculpas porque iba a terminar el concierto antes de lo planeado; y fue al terminar la canción “Noches de boda” y “Nos dieron las diez” cuando bajó del escenario sin apenas despedirse.

Hasta ese fatídico momento mencionado, el concierto fue una explosión de emociones con un público entregado que disfrutaba de las canciones del disco 19 días y 500 noches (“Ahora que…”, “19 días y 500 noches”, “Barbi Superstar”, “Una canción para la Magdalena”, “A mis cuarenta y diez”, “El caso de la rubia platino” cantada por Jaime Asúa, “Donde habita el olvido”“Cerrado por derribo”, “Pero qué hermosas eran”, “De purísima y oro” o “Noches de boda”), así como canciones de discos anteriores (“Yo me bajo en Atocha”, “Conductores suicidas” cantada por Pancho Varona, “Más de cien mentiras” o “Y nos dieron las diez”) o la versión, con letra traducida y adaptada por Sabina, del tema de Bob Dylan “It ain’t me babe”. Fue en conjunto un recital precioso marcado por la emoción que cosquilleaba la piel (del alma) de todos los espectadores que abarrotaban el Barclays Center.

El Sol aunque sea eclipsado por la Luna siempre será el Sol. Los eclipsen duran unos minutos y no es recomendables mirarlos fijamente por riesgo a sufrir posteriormente problemas de visión. Así creo que hay que entender lo que ocurrió el 13 de diciembre del 2014Sabina siempre reinará en el cielo de la canción de autor, aunque por unos minutos, durante un concierto, haya sufrido un imprevisto eclipse. Y tengan cuidado los que de la actuación se queden fijamente mirando al ataque de pánico, ya que pueden condenarse a ser ciegos eternamente si no reconocen que Joaquín ofreció un gran concierto. Los eclipse ocultan al Sol, pero nunca lo destruyen.

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