En el Olympia

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Álbum: En el Olympia

Autor: Iñigo Coppel

Año: 2014

Si escucho decir Olympia lo primero que pienso es en Camarón, en Pablo Guerrero y en Paco Ibañez. Dicho de otra manera pienso en tres discos y en tres artistas que me han impresionado mucho y que puedo usar como bandera de mi propio gusto musical: Camarón París 1987Pablo Guerrero en el Olympia (1975) y Paco Ibáñez en el Olympia (1969). Indudablemente muchos más artistas actuaron y grabaron discos en el mítico teatro parisino, y claramente algunos de ellos también son obras maestras que he escuchado varios cientos de veces: Amalia Rodrigues, Astor Piazzola, Raimon, Lluis Llach, Jacques BrelGeorges Moustaki, etc. Pero son los tres discos mencionados anteriormente los que mi mente trae a primera línea del frente en la batalla del sentimiento. Ocurre también con esos discos grabados en el Olympia que uno los escucha con cierta rabia: con esa impotencia que supone haber querido estar en ese momento histórico en que tanto Camarón, como Pablo o como Paco grabaron esos conciertos. Por suerte el tiempo pasa y a veces hace justicia (al menos justicia poética) y este pasado año 2013, gracias a Iñigo Coppel, he podido imaginarme que uno de mis artistas favoritos graba un disco En el Olympia, y que tal disco llega a mis manos, y, así, en mis manos sujeto un buen LP pero también en ellas se sujeta una porción de historia musical. Así que, si escucho decir Olympia pienso en Camarón, en Pablo Guerrero y en Paco Ibañez por ser tres artistas que me han impresionado mucho, pero también, irremediablemente, por la misma razón, pienso en Iñigo Coppel.

En mayo del 2013 salía al mercado el tercer álbum del vasco Iñigo Coppel: En el Olympia. El disco compuesto por 10 canciones fue grabado en riguroso directo en el estudio La Cabaña de José Nortes a principios del mismo año. Para la grabación Coppel se acompañó de su fiel escudero Manu Clavijo al violín, y rodeado de un pequeño grupo de público recreó un ficticio bar, llamado <<La Taberna del Viejo Artuset>>, en el estudio de su productor José Nortes para registrar una decena de nuevas canciones de la mejor manera posible: en concierto. La idea de que Iñigo Coppel grabe un nuevo disco en directo con público es sinceramente un acto de honestidad y coherencia, ya que él, acostumbrado a tocar por los bares, siempre presenta sus canciones nuevas en los conciertos,

Coppel se declara a si mismo como un aprendiz de juglar, y ciertamente eso es lo que es: un buen contador de historias. Su música, con una importante influencia del rock y del folk, se tiñe de canto popular y es un vehículo maravilloso sobre el que viajan unas letras cuya belleza radica en la cotidianidad y en el costumbrismo. Hay algnuas reflexiones filosóficas y versos trabajados, sobre todo en rima, en las canciones de Iñigo Coppel, y también encontramos en ellas el reflejo de nuestro días: historias bien contadas, amor, sueños de un hombre despierto, también desamor, fotografías con sonido, dudas, miedos, explosiones de imaginación y sobre todo mucho sentido del humor. Y es éste, En el Olympia, un disco que bien representa todo lo dicho. Tenemos esa imaginación desbordante, esa historia bien contada en la obra maestra que abre el disco Iñigo Coppel viaja a la Edad Media (y el Rock and Roll salva su vida)que es además un buen corte de mangas a los que dicen que una canción siempre tiene que tener un estribillo. Es la primera pista del disco, como ya he dicho, una obra maestra: una pequeña novela, un relato alucinante, en forma de canción. Humor, e influjo de la música tradicional y popular como es el tango, tenemos en el Tango del amante traicionado donde Coppel con gran destreza e ironía nos presenta a un hombre, acostumbrado a engañar, sorprenderse por sentirse engañado. Serenata para C, Si algún día yo muriera o Acaba conmigo son canciones que por descarnadas me recuerdan a otras, cantadas a guitarra y armónica, de los discos anteriores Perdón por existir y El hombre que mató a Iñigo Coppel. Son estas canciones un biombo que se tambalea ante el viento con riesgo a desplomarse, y que detrás de él se encuentra desnudo el autor. Oiga que hubieran estudiado y Laura y las desventuras del joven Coppel son dos relatos cargados de humor que bailan a ritmo de rock, blues y tango. A veces lo que parece jocoso es serio, y un disfraz de chiste puede ocultar realmente una gran belleza; ese es el caso de Recuerda el viento canción que Coppel “canta al piano”: seguramente la letra más hermosa del disco. ¿Estáis seguros de que era una fascista? es quizá el tema que más me ha sorprendido en el disco por su temática y por la manera con la que Coppel aborda, en voz y ritmo, un tema tan delicado como es la época de terror, violencia y muerte en Euskadi. Y si cuando el artista vasco se declara un juglar alguien tuviera alguna duda quizá la pista que da título al disco, En el Olympia, deje, a golpe de romance, las definiciones y las intenciones más que claras.

Aunque Iñigo Coppel nunca grabó este disco en el famoso Teatro Olympia de París, sin duda consigue hacernos viajar allí, pasando por la <<Taberna del Viejo Artuset>>, y sentir que el vasco está en la Meca de la canción consagrándose ante nuestros oídos. Seguramente sea este álbum, En el Olympia, cuando el tiempo pase y haga justicia, una de las obras editadas más importantes de estos tiempos que vivimos.

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