Escandinavia

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Álbum: Escandinavia

Autor: Jorge Marazu

Año: 2015

Al norte del norte encontramos Escandinavia, y si seguimos aún más al norte llegamos al círculo polar que es el lugar donde el corazón se congela y el mundo da la vuelta. Nunca hay que perder el norte: siempre se debe actuar con sensatez y honestidad. Así, con sensatez y honestidad (más una gran dosis de talento, por supuesto), es como Jorge Marazu se muestra en su disco Escandinavia. Un álbum de gran calidad que te congela el corazón, te hace perder el norte y consigue dar la vuelta a tu mundo.

Con la calidez del rumor de una chimenea, donde se consumen los sentimientos, y el susurro de una guitarra comienza el disco Escandinavia. La primera canción, Hiroshima, a guitarra y voz, junto con unos arreglos sutiles de percusión y guitarra eléctrica, emana poesía desde la primera palabra hasta la última. Jorge Marazu nos lanza con Hiroshima un ataque encubierto a nuestra estabilidad emocional, un disparo de belleza certero, un viento cálido que nos deja petrificados, sorprendentemente helados, intentando recordar cómo era aquello de pestañear. Adiós! es el segundo tema del disco, una canción entre el bolero y el tango, que cuando uno la escucha se transporta al rincón más oscuro de la última taberna que cierra en la noche perdida de una ciudad desconocida donde el vino vacía los vasos del desamor. El tema que da título al disco, Escandinavia, tiene, desde mi punto de vista, un punto en común con Hiroshima, y también con temas como Intergaláctica o Haces bien, ya que son canciones donde la voz, tan maravillosa que tiene Jorge Marazu, eleva unas letras cuidadas hasta la frontera donde la poesía paga el peaje que un cielo azul reclama. En estos temas la música, sutil pero perfecta de guitarras en Escandinavia e Intergaláctica y piano en Haces bien, se ajusta como un guante a la prestidigitación sentimental que Marazu nos brinda. El jazz de Tocado y hundido, con sus vientos maravillosos, nos hace suspirar y el rock de Las mismas cosas nos hace saltar, bailar y mover el alma. El misterio nos sienta en el recodo perdido de un paisaje musical y nos ofrece la mirada dubitativa de la reflexión, mientras Tu tren recorre, en un viaje transcorporal, todos los apeaderos de las estaciones donde alguien dibujó un corazón con un nombre de mujer dentro… un nombre como, quizá, Marta o un nombre como, seguramente, Soledad. A bordo de ese tren llegamos al norte, al norte del norte, y nuestro mundo da la vuelta, se vuelca hacia el vacío, y la fuerza de un ciclón nos tambalea y nos envuelve dejándonos perdidos ante la ventisca polar. Media Vuelta, un tema que personalmente me trae el recuerdo sonoro a las composiciones de Ivan Ferreiro, nos rodea para dejarnos felizmente desubicados ante un nuevo destino. Con el corazón palpitando Marazu nos ofrece agarrar con las dos manos su corazonada en Intergaláctica para invitarnos a huir con él, no hay manera de querer caminar por Escandinavia sin su compañía, en El valiente Desperaux al lugar donde se dibuja la sombra que deja el eco de un adiós. En este último tema, El valiente Desperaux, que cierra el disco el artista abulense termina cantando “no me enveneno, sólo intentaba llamar tu atención” sin saber que el envenenado, con un dulce brebaje musical,  es el oyente y que ciertamente ha llamado nuestra atención. ¡Y vaya que si ha llamado nuestra atención!

En definitiva, Escandinavia es el vértice de un mapa en el que es imposible no perder el norte, la cabeza y el corazón. Un disco que podría venderse en las joyerías en lugar de en las tiendas de música. Un trabajo que se coloca en los primeros puestos de la lista de mejores álbumes del año.

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