Marazu en Galileo Galilei (25 septiembre 2015)

Artista: Jorge Marazu

Lugar: Sala Galileo Galilei ( Av. Felipe II, s/n, Madrid)

Fecha: 25 septiembre 2015

 

El sílice de la arena del desierto, el (carbonato de) calcio del esqueleto o de las caracolas del mar, y una sal parecida a la que usamos para dar sabor a nuestros alimentos o conservarlos por mucho tiempo. Todo ello unido y fundido a una alta temperatura. Así obtenemos el vidrio o cristal. Cristal con el que hacer vasos con los que beber y brindar. Cristal con el que construir una ventana que nos separe de la inmunidad de un paisaje eterno. Cristal como el que transfigura toda luz y nos inunda de mil destellos y de un millón de colores. Cristal en el aire, cristal en las manos, cristal en la voz. Cristal de bohemia. Belleza transparente. Fragilidad que emociona.

La noche estaba en calma. Con esa calma que indica que en algún lugar se está barruntando la tormenta. El lugar podría ser el escenario de la Sala Galileo Galilei. La tormenta podría ser lo que iba a suceder a partir de las 21.30h cuando Jorge Marazu se acercara al micrófono que le estaba esperando. Esperando, también en calma, se encontraba el público que llenaba hasta la bandera el Galileo. Y así, como si fuera pactado, vino el silencio cuando Marazu se acercaba al micrófono (ya sobre el escenario estaban sus músicos Toni Brunet, Jacob Reguillón, Txarli Arancegui, Manu Clavijo y Adela Torres). Y así, sin un sólo ruido, ni tan siquiera el habitual de vasos y rumor de conversaciones que suele habitar el Galileo Galilei, estalló la tormenta. A guitarra y voz, a sentimiento y pausa, la canción Hiroshima abría lo que iba a ser una tempestad de hermosura musical. Notas golpeando el cristal de nuestras ventanas hechas párpados, y versos, ¡en esa voz de Marazu!, dibujando un paisaje eterno. Eterno como podría ser esa noche que ya había perdido la calma. Eterno como es el recuerdo de esa calma, de esa noche, de ese concierto… y de aquella tormenta.

Concierto 25 septiembre 2015Tras Hiroshima los agradecimientos del artista abulense a la gente que llenaba la sala y que iba calándose hasta los huesos del sentimiento. Más canciones, más música, ¡menuda banda!, relámpagos, Jacob Reguillón sujetando las nubes con cuatro cuerdas, tanta luz y Toni Brunet sacando la magia de las cuerdas de la guitarra. Escandinavia, Tocado y hundido, Intergaláctica, Tu tren, El misterio, Recuerdo crónico y un homenaje a Enrique Urquijo versionando su tema Ojos de gata. El viento arremolinando los aplausos, destellos, el cielo tan cerca, maravillosos los violines, silencio y expectación, más canciones, charcos, batería como un sístole, piano como un diástole, y la voz, siempre la voz, el olor de la lluvía y tanta sonrisa. Las mismas cosas, Películas de ciencia ficción, Miedo y Marazu, en el bis, sólo en el escenario para cantar La bien pagá. Luego César Pop que sube al escenario y al piano acompaña en Haces bien. Acabar con Adiós! y romper en mil añicos el silencio con una ovación enorme y merecida. Y las coronas de agua en el cristal de la Bohemia.

En definitiva un concierto memorable. Marazu, Sala Galileo Galilei a 25 de septiembre del año 2015, Escandinavia. La inmensidad, la estabilidad, el rumor de la música de las olas y la razón del paladar. Todo ello unido y fundido a una alta temperatura. Belleza transparente. Fragilidad que emociona.

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Leer una reseña del disco Escandinavia aquí

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