Campanades a Morts

Hoy se cumplen cuarenta años de los terribles Sucesos de Vitoria, también conocidos como  Matanza del 3 de marzo, en los que perdieron la vida 5 personas y otras 150 resultaron heridas. En aquella fecha del año 1976 unos miles de trabajadores se reunían en asamblea en la iglesia San Francisco de Asís del barrio vitoriano de Zaramaga, y ésta fue desalojada por la Policía Armada a base de gases lacrimógenos y disparos de bala.

Aquel día se había celebrado un día de huelga, y por aquel entonces, comienzo de esa Transición que durante las últimas décadas nos han vendido como pacífica y maravillosa,  las asambleas y las huelgas seguían prohibidas aunque se supone, por lo que la Historia nos quiere contar, que los tiempos oscuros habían acabado unos meses antes con la muerte del dictador Francisco Franco. En aquel 3 de marzo del año 1976 la Policía Armada quería dar un escarmiento, usando la fuerza y el terror, a aquellos obreros que se habían organizado en la ciudad vasca antes de que su ejemplo se extendiera por todo el Estado español. Fue tal el ánimo de dar una lección a aquellos obreros que las fuerzas del orden no tuvieron ningún problema en entrar aquella iglesia, aun en contra de la voluntad del parroco responsable de la misma, y gasear y disparar contra los asistentes; en las grabaciones de la emisora de policía se pueden escuchar frases como “si desalojan por las buenas, vale; si no, a palo limpio. Sacarlos como sea”, “Gasear la iglesia. Cambio” o la conversación entre dos agentes que reproduzco a continuación:
-¿Cómo está por ahí el asunto?
-Te puedes figurar, después de tirar más de mil tiros y romper la iglesia de San Francisco. Te puedes imaginar cómo está la calle y cómo está todo.
-¡Muchas gracias, eh! ¡Buen servicio!

Aquella masacre, en las que el Estado disparó, a través de sus trabajadores del orden, a sangre fría a civiles indefensos, ha sido condenada al olvido por los diferentes gobiernos de este país. El máximo responsable de las fuerzas del orden por aquel entonces, el señor Manuel Fraga Iribarne, nunca explicó aquellos sucesos y fue siempre, sobre todo en los últimos años de su vida, mostrado a la opinión publica como un gran demócrata, como uno de los padres de la Constitución y como una pieza clave en aquella “pacífica” y “estupenda” Transición.  Rodolfo Martín Villa, responsable político de aquellos policías que mataron a cinco obreros e hirieron de bala a otros ciento cincuenta, ha ido ocupando desde aquel año 1976 diferentes puestos políticos y de responsabilidad social sin nunca haber pagado por su parte de culpa en aquel terrible día,

Hoy cuando se cumplen 40 años de aquel fatal episodio recordamos el dolor y recuperamos del olvido tanto terror maquillado con el color del silencio. En El corazón al viento recuperamos la canción de Lluis Llach Campanades a Morts compuesta el 4 de marzo del año 1976. La versión que comparto en el siguiente vídeo fue grabada en una conmemoración de los Sucesos de Vitoria hace ahora 10 años, y en ella el cantautor catalán interpreta el tema junto a la Orquesta Sinfónica de Gasteiz.

llach_1marzo_vitoriaAl igual que hablaba antes del olvido al que han sido condenadon los Sucesos de Vitoria, hemos visto estos días atrás una serie de momentos empapados por el aroma que ya es hedor de la putrefacta maquinaria política y social para seguir ocultando los episodios vergonzantes de nuestra historia. En el mes de febrero Lluis Llach fue propuesto para recibir el título de hijo predilecto de la ciudad de Vitoria-Gasteiz por colaborar con su canción Campanades a Morts a la memoria de las víctimas de la matanza del 3 de marzo del año 1976. Tal título no le fue concedido al título ya que el PSE se opuso alegando que no podía recibir tal distinción un cargo político, recordamos que Lluis Llach es diputado por Junts per Sí. El mismo razonamiento es el que ha usado el Partido Popular para no asistir, ser el único partido político ausente, a los actos de homenaje que se han hecho estos días atrás en Vitoria a Lluis Llach, que no ha sido nombrado hijo predilecto de la ciudad pero sí que ha recibido un reconocimiento público.

Y mientras en este país se sigue practicando la desmemoria cada vez con más audacia, seguiremos denunciando las injusticias del pasado para evitar las del futuro; como dice Lluis Llach en el vídeo anterior: “Les perseguirán nuestras memorias para siempre”.

 

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