La sonrisa de Krahe: audio del concierto en Radio 3

La radio posee la magia de transportarte a un lugar en el que no estás. La televisión indudablemente también lo hace, pero las imágenes subjestionan a la imaginación convirtiendo el abstracismo en espejismo. Esa magia de la radio también la encontramos en la literatura: uno lee y se imagina a si mismo en otra situación o en otro contexto. En la radio y en la literatura cualquiera es capaz de viajar a cualquier lugar usando el mejor vehículo inventado en toda la historia: las palabras.

El pasado domingo 20 de noviembre el programa Sonideros de Radio 3 emitió en directo el concierto homenaje a Javier Krahe (La sonrisa de Krahe) que tuvo lugar en la Sala Galileo Galilei. Yo fui uno más de los muchos que se quedó sin entrada, por lo que agradezco enormemente a Radio 3 que me me trajera el escenario, y lo que pasó en él, al salón de mi casa y que, a la vez, colocará mi sofá entre las mesas de Galileo Galilei. La radio me trajo las palabras, las canciones, las voces a mí, y ese cúmulo de cosas me dejaron a mí que imaginara las caras, las emociones y los gestos de los artistas que pasaron por el escenario y del público que abarrotaba. Y así, escuchando el concierto desde Radio 3, me emocioné en algunos momentos y en otros me reí a carcajadas… en definitiva: disfruté. Disfruté con la presentación de El Gran Wyoming, con su desparpajo y su disfraz de seda y ego, y disfruté con el medley (vamos… popurrí) a guitarra que hizo Juan Manuel Ruiz Pardo al comienzo, así como el otro (popurrí) que hicieron los músicos de Krahe (Javier López de Guereña,Andreas Prittwitz y Fernando Anguita) durante el homenaje. Disfruté mucho escuchando las anécdotas que los participantes contaban en torno a sus relaciones con Krahe. Disfruté escuchando a Sabina cantar la adaptación que hizo Krahe de La tormenta de Brassens. Disfruté con la sorpresa de escuchar a Quequé y a Eva Hache cantando sendas canciones de Krahe. Disfruté con la locura dialéctica y humorística de Pepín Tre. Disfruté cuando Javier López de Guereña interpretó El cantante de su disco Baile de lágrimas, disfruté con la dulzura de Barahúnda y me quedé extasiado con la versión brutal que hizo Jorge Kamankola de Como Ulises. Y disfruté con Quico Pi de la Serra, Javier Ruibal, Tomasito y todos los que pasaron por el escenario. Disfruté y sonreí por y para y gracias a Krahe.

Entendí, tras las tres horas que duró la emisión del concierto, que el título del homenaje La sonrisa de Krahe era más bien la sonrisa con Krahe. La sonrisa, que es la timidez de la risa y a la vez es la mueca alegórica de la tristeza que queda en el rostro cuando uno está a punto de llorar, es lo que más hubo el pasado domingo en Galileo Galilei.  La sonrisa de Krahe depositada en la mía propia y en la de todos los que participaron en el homenaje. La sonrisa de Krahe que se ocultaba tras una barba del color de la edad y el tabaco, y se mostraba, y se muestra, en todas sus canciones. En el ingenio de Krahe estaba la sonrisa, en sus malabares con las palabras y el lenguaje estaba la sonrisa, en sus historias basadas en hechos irreales estaba la sonrisa y en su savoir faire a la hora de vivir la vida estaba la sonrisa. La sonrisa de Krahe nos hizo sonreir y no para de hacernos sonreir.

Comparto con los lectores de El corazón al viento el audio de la emisión de Sonideros de Radio 3.

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