Novana en Jazzville (6 octubre 2017)

Artista: Novana

Lugar: Jazzville (C/Jesús Aprendiz, 19, Madrid)

Fecha: 6 octubre 2017

Según la RAE “lleno” se define como “ocupado hasta el límite o por gran cantidad de personas o cosas” y “pleno” se define como “completo, lleno” y también como “que ocupa la parte central o más intensa de un tiempo, un lugar, un proceso, etc.”. Entonces, con el diccionario en la mano, no sé si decir que cuando entré al Jazzville éste estaba lleno y cuando salí yo estaba pleno… o si cuando entré al Jazzville el bar estaba pleno (de gente) y yo salí lleno… pero esto último quizá sería debatible porque es cierto que yo estaba ocupado hasta el límite de canciones… y las canciones no son cosas… las canciones son entidades que definen identidades. ¿Y por qué me planteo este debate lingüístico? Pues seguramente porque después de ver a Novana en el Jazzville no me puedo plantear ningún otro debate más propio de un concierto, ya que el bolo que nos ofreció la autora del disco Visceral fue simplemente magnífico. Es muy dificil, por no decir imposible, debatir cuando uno se encuentra sobre el escenario a una cantautora con una voz potente, con una personalidad fuerte, con un puñado de canciones sinónimo de la enjundia, con un guitarrista (Edu Vázquez) que es de esos que pasa desapercibido pero a la vez sujeta en las seis cuerdas, en notas exactas y en acordes precisos, cada verso cantado y con unas colaboraciones (Esther Zecco, Nadia Álvarez, Itziar Baiza y David a la melódica) que pusieron más intensidad si cabe a la implosión de colores.

El recital de Novana en el Jazzville comenzó con Noche en el Edén, canción que abre el disco Visceral, y terminó con una emocionante A pies descalzos cantada por un público entregado a la música. Y entre esas dos canciones Novana ofreció los temas de su disco: Te dejo que me dejes, Puedo ser, Ya no me desnudas, En nombre de los dos (con la colaboración de David con la flauta melódica), Complicado (que al igual que A pies descalzos el público coreo casi de principio a fin), , La pared (junto a Itziar Baiza) y Quiero ver el mar. Pero no quedó ahí el repertorio porque también hubo tiempo, bendito tiempo, para una magnífica versión de Rosita de Amaral junto a Nadia Álvarez, una sorprendente You’re the one I want que le podría haber despeinado el tupé a Danny Zuco y habría desmelenado antes de tiempo a Sandy, una emocionante Está bien así junto a la autora de dicha canción (Esther Zecco) y un precioso homenaje al Urquijo que no sabía que Los Problemas, además de su grupo, son los que tenemos nosotros desde que él se fue. Problemas de nostalgia.. esa nostalgia que es el recuerdo dulce cuando alguien, como Novana en el Jazzville con Buena chica, canta una de sus canciones. En definitiva, el concierto de la autora de Visceral en la sala de la calle Jesús Aprendiz número 19 fue pleno porque ocupó la parte central y más intensa de un proceso: el proceso de emocionarse… ya que la emoción, y en el Jazzville lo comprobé, no es un estado sino un proceso. Y ahora, pleno como salí de la sala, y lleno de emoción, deseo ver anunciado el próximo concierto de Novana porque… aquí tampoco hay debate posible… no me lo voy a perder.

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