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HOY David Moya en Café del teatro

Esta noche David Moya actúa en el Café del Teatro (c/Moratines 13) a las 22h. El artista murciano ha anunciado por su cuenta de facebook que durante los próximos meses ofrecerá pocos conciertos, por lo que el de hoy promete ser una ocasión especial para poder disfrutar de las canciones del disco Las horas invisibles y así como otras de álbums anteriores. El recital de hoy será after-show por lo que el púbico decidirá el precio del mismo a la salida.

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Evento del concierto en facebook

David Moya proyecta en sus canciones un halo incandescente de sensibilidad, y hace que sus temas crezcan sobre la llama impreturbable de una poesía trenzada entre las líneas del pentagrama. Es David un cantautor con una trayectoria artísticamente ascendente. Un artista a tener en cuenta y a escuchar con atencion.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=BufyMO8VeSI&w=560&h=315]

En su página de bandcamp y en su canal de youtube se pueden escuchar la música de David Moya.

Una tarde con Labordeta

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Álbum: Una tarde con Labordeta

Autor: Eduardo Paz y Joaquín Carbonell

Año: 2014

 

La mañana se establece recia, llena de luz y de verdad. Propicia para el trabajo, para la reflexión y para materializar los sueños que han empapado nuestros ojos abiertos. La mañana es la trayectoria, la lucha y la vida encarnada. La tarde invita al descanso, al recuerdo y a la celebración de las felicidades de las que hemos sido herederos. El desvelo del amanecer que se va declarado vencido y la espera de un ocaso que con una luz rojiza inunda los paisajes. La tarde es el tiempo de la reunión y de la conversación sosegada, también el momento de dejar explotar la risa en el cielo de los rostros. La noche es pura belleza. Oscuridad y sombra de las ausencias. La noche es eternidad.

Una tarde con Labordeta es el disco con el que Eduardo Paz y Joaquín Carbonell rinden homenaje al cantautor aragonés Jose Antonio Labordeta. Un álbum grabado en directo el 19 de julio del año 2013 en Teruel que contiene grandes temas del Abuelo (apelativo cariñoso que se da a Labordeta) junto a otros de Joaquín Carbonell, La Bullonera y George Brassens. Una tarde con Labordeta es el eco de una vida, de una voz, del trabajo, de los sueños de un gran hombre, que como buen poeta solía conversar con su tiempo, como fue -¡y es y seguirá siendo!- Jose Antonio Labordeta.

Temas como Albada, que abre de una manera magistral el disco, La vieja, El poeta, ¿Quién te cerrará los ojos?, con un emocionante coro por parte del público asistente en el concierto/grabación del álbum, Las arcillas, Dónde se van o Regresaré a la casa son cantados entre Eduardo Paz y Joaquín Carbonell sobre el pentagrama del recuerdo. Afinados en la honestidad, que tenía la voz ronca de Labordeta, entonan Eduardo y Joaquín los versos del desaparecido aragonés con una sensibilidad tal que condena a los oyentes a sentir cada nota con la piel (del alma) de gallina. El humor de Doña Peseta o Coplas redondas, ambos temas de Joaquín Carbonell, acompañan a la genialidad de la desdichada historia de El gorila (tema de George Brassens adaptado al castellano por Carbonell). Hermana tierra, canción de La Bullonera compuesta por Pilar Navarrete y Javier Maestre, la emocionante y llena de rabia Canción para Dimitris, de Joaquín Carbonell, y la realista y socialmente crítica canción Con el sudor de tu frente, compuesta entre el Abuelo y Carbonell, le dan un color rojo a este vespertino disco en el que la música conversa con Labordeta para decirle que él no se puede despedir de su tierra, de sus montañas y de sus ríos.

Y mientras la tarde avanza cantamos todos la Albada de la ausencia para decirle a Labordeta que aunque se va de persona se queda, por siempre, de pensamiento. Y cuando ya llega la noche, con su belleza pura y eterna, y el bueno de Jose Antonio duerme el sueño que en nuestras conciencias él despertó, entonando El canto a la libertad empezamos a ver una tierra, al levantar la vista, que pone Libertad con una L mayúscula que se confunde con la L, más mayúscula aún, de Labordeta.

Escandinavia

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Álbum: Escandinavia

Autor: Jorge Marazu

Año: 2015

Al norte del norte encontramos Escandinavia, y si seguimos aún más al norte llegamos al círculo polar que es el lugar donde el corazón se congela y el mundo da la vuelta. Nunca hay que perder el norte: siempre se debe actuar con sensatez y honestidad. Así, con sensatez y honestidad (más una gran dosis de talento, por supuesto), es como Jorge Marazu se muestra en su disco Escandinavia. Un álbum de gran calidad que te congela el corazón, te hace perder el norte y consigue dar la vuelta a tu mundo.

Con la calidez del rumor de una chimenea, donde se consumen los sentimientos, y el susurro de una guitarra comienza el disco Escandinavia. La primera canción, Hiroshima, a guitarra y voz, junto con unos arreglos sutiles de percusión y guitarra eléctrica, emana poesía desde la primera palabra hasta la última. Jorge Marazu nos lanza con Hiroshima un ataque encubierto a nuestra estabilidad emocional, un disparo de belleza certero, un viento cálido que nos deja petrificados, sorprendentemente helados, intentando recordar cómo era aquello de pestañear. Adiós! es el segundo tema del disco, una canción entre el bolero y el tango, que cuando uno la escucha se transporta al rincón más oscuro de la última taberna que cierra en la noche perdida de una ciudad desconocida donde el vino vacía los vasos del desamor. El tema que da título al disco, Escandinavia, tiene, desde mi punto de vista, un punto en común con Hiroshima, y también con temas como Intergaláctica o Haces bien, ya que son canciones donde la voz, tan maravillosa que tiene Jorge Marazu, eleva unas letras cuidadas hasta la frontera donde la poesía paga el peaje que un cielo azul reclama. En estos temas la música, sutil pero perfecta de guitarras en Escandinavia e Intergaláctica y piano en Haces bien, se ajusta como un guante a la prestidigitación sentimental que Marazu nos brinda. El jazz de Tocado y hundido, con sus vientos maravillosos, nos hace suspirar y el rock de Las mismas cosas nos hace saltar, bailar y mover el alma. El misterio nos sienta en el recodo perdido de un paisaje musical y nos ofrece la mirada dubitativa de la reflexión, mientras Tu tren recorre, en un viaje transcorporal, todos los apeaderos de las estaciones donde alguien dibujó un corazón con un nombre de mujer dentro… un nombre como, quizá, Marta o un nombre como, seguramente, Soledad. A bordo de ese tren llegamos al norte, al norte del norte, y nuestro mundo da la vuelta, se vuelca hacia el vacío, y la fuerza de un ciclón nos tambalea y nos envuelve dejándonos perdidos ante la ventisca polar. Media Vuelta, un tema que personalmente me trae el recuerdo sonoro a las composiciones de Ivan Ferreiro, nos rodea para dejarnos felizmente desubicados ante un nuevo destino. Con el corazón palpitando Marazu nos ofrece agarrar con las dos manos su corazonada en Intergaláctica para invitarnos a huir con él, no hay manera de querer caminar por Escandinavia sin su compañía, en El valiente Desperaux al lugar donde se dibuja la sombra que deja el eco de un adiós. En este último tema, El valiente Desperaux, que cierra el disco el artista abulense termina cantando “no me enveneno, sólo intentaba llamar tu atención” sin saber que el envenenado, con un dulce brebaje musical,  es el oyente y que ciertamente ha llamado nuestra atención. ¡Y vaya que si ha llamado nuestra atención!

En definitiva, Escandinavia es el vértice de un mapa en el que es imposible no perder el norte, la cabeza y el corazón. Un disco que podría venderse en las joyerías en lugar de en las tiendas de música. Un trabajo que se coloca en los primeros puestos de la lista de mejores álbumes del año.