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Nuevo videoclip de Quique González: Charo

Quedan unos días para que Quique González llegue con sus Detectives al Circo Price a ofrecer dos conciertos dentro del ciclo Los Veranos de la Villa. Las citas serán el sábado 9 y el domingo 10 de julio. Las entradas se pueden comprar en este enlace.

Para ir abriendo boca, o más bien oído, de lo que podremos escuchar este fin de semana en el Circo Price, comparto con los lectores de El corazón al viento el último videoclip de Quique González, publicado la semana pasada en youtube. Se trata de la canción Charo, para mi opinión uno de los temas más atrayentes del disco Me mata si me necesitas. Y digo esto porque la historia de Charo se te cuela en la percepción sentimental propia y la sientes propia, pones en el nombre de Charo otro nombre, otro rostro, quizá otro aroma de recuerdo, más personal; y también porque en esta canción se puede disfrutar de la voz de Nina Morgan que ha sido una de las revelaciones del último disco de Quique González.

 

El vídeo de Charo  vídeo ha sido realizado por la fotógrafa y cinematógrafa barcelonesa Laia Albert y lo protagoniza Pepa Gracia.

Marazu en Café Berlín (23 junio 2016)

Artista: Jorge Marazu

Lugar: Café Berlín (Costanilla de los Ángeles 20, Madrid)

Fecha: 23 junio 2016

Leía hace poco en el libro El cazador de historias de Eduardo Galeano que el escritor Ferenc Molnár lanzó al fondo del Danubio las llaves del Café Nueva York de Budapest para que nadie pudiera nunca cerrar sus puertas. El Café Nueva York era, desde su apertura a finales del siglo XIX, el centro de la literatura y de la poesía húngara. Cuando el pasado 23 de junio estaba en el concierto de Marazu en el Café Berlín, pensé que alguien debía imitar a Ferenc Molnár y lanzar al fondo del Manzanares las llaves del Café Berlín. Y así lo pensé, más bien lo imaginé, porque era la primera vez que iba al nuevo Café Berlín desde que a principios de este año 2016 tuvo que cerrar y buscar un nuevo emplezamiento, y me dí cuenta, una vez más, que un lugar con tanto amor por la música en directo no debe echar el cierre nunca. Y en mi película mental en la que un espectador anónimo robaba las llaves del local y las lanzaba al fondo del río de Madrid, también ví que por el camino, entre la consigna donde se guarden las llaves y la orilla del Manzanares, cogía las llaves de la funda de la guitarra de Marazu, de la furgoneta de los músicos e incluso las llaves de las casas de todos los que estaban sobre el escenario y éstas acompañaban, en un manojo brillante y ávido de libertad, a las del Café Berlín al lugar más profundo de las aguas. No quiero que esto se entienda como una apología al vandalismo ni mucho menos; simplemente quiero decir que el 23 de junio, en esa noche llamada a ser la más larga del año y que a mí se me hizo corta, hubiera deseado una duración eterna del concierto de Marazu… en otras palabras: ¡joder, qué bonito canta Marazu!

Se cumplía un año desde el lanzamiento del maravilloso Escandinavia, y el abulense Jorge Marazu quería celebrar tan significativa fecha tendiendo al viento (del público) su talento compositivo en la cuerda de su voz entre los postes de una banda maravillosa. Y secaron las canciones entre acorde y acorde, entre verso y verso, y entre aplauso y aplauso. Y dieron color al paisaje de la noche del Café Berlín, vistieron a los espectadores abrochando el botón de la emoción en cuellos que temblaban al tararear junto a Marazu los estribillos y se rasgaron las camisas, el pecho descubierto, cuando el abulense cantó Miedo. Antes de ese momento, magnífico momento desde mi punto de vista, Marazu cantó temas de Escandinavia como Hiroshima, Haces bien, Tocado y hundido, Escandinavia, Haces bienMedia vuelta junto a Mäbu y Tu tren compartiendo micro con una María Rozalén que entonó maravillosamente bien aunque su interpretación quedara eclipsada por leer de un papel una letra no memorizada. También sonaron canciones de La colección de relojes como Peliculas de ciencia ficción, El rol, Enredadera, Cien por cien, Tu fiebre y Recuerdo crónico; así como las versiones de Ojos de gata de Enrique Urquijo y una intensa copla, Marazu en solitario sobre el escenario con su guitarra, más que bien cantada: La bien pagá.  Tras Miedo, con una sala entregada, se cerraba el concierto con Adiós!.

Se vacíaba la sala, aunque en la puerta había otro centenar de personas que iban a llenarla para asistir al siguiente concierto programado, y quiero pensar que alguien se llevaba las llaves escondidas en el bolsillo. Quiero pensar que podemos volver cualquier día y Marazu seguirá cantando canciones de Escandinavia.

 

Quilapayún en Las noches del Botánico (30 junio 2016)

Artista: Quilapayún

Lugar: Las noches del botánico – Real Jardín Botánico Alfonso XIII (Avenida Complutense, Madrid)

Fecha: 30 junio 2016

 

Decir Quilapayún es hablar de una parte de la historia de la Nueva canción chilena que nació en el país andino en la década de 1960. Decir Quilapayún es nombrar una parte muy importante de la historia del folclore latinoamericano, y  a la vez pronunciar la palabra influencia para muchos cantores del continente que se extiende al otro lado del Atlántico y también para algunos de las tierras de la piel de toro. Decir Quilapayún es traer la memoria a alguien a quien nunca olvidamos: Víctor Jara. Decir Quilapayún es decir 50 aniversario de una agrupación que vino a deleitarnos con su repertorio el pasado 30 de junio en Las noches del botánico.

Quilapayun-30jun2016-2La Cantata Santa María de Iquique fue interpretada por Quilapayún al subirse al escenario. Una obra de 45 minutos donde la musica se va entrelazando con la historia relatada poniendo, con notas y silencios, énfasis a las palabras cantadas. Un claro ejemplo de una música que sostiene a una letra y la hace crecer o sabe apaciguarla dependiendo del mensaje a emitir. Los integrantes de Quilapayún son buenos músicos y tienen voces que se complementan perfectamente en el coro que todos juntos forman. El final de la Cantata Santa María de Iquique fue recibido por todo el público en pie y dio lugar a un descanso de unos minutos en la función. Tras el descanso llegaban los grandes éxitos de Quilapayún que hicieron las delicias del público: Plegaria a un labrador (de Víctor Jara), A California me voy, El tio caimán, Yo no canto por cantar (de Víctor Jara), la ranchera mexicana Carabina 3030, una canción instrumental y la emocionante Mi patria. Entre canción y canción los componentes de Quilapayún divertían al público con sus reflexiones y chistes. Iba llegando el final del concierto y era tiempo de hacer recordatorio al Che Guevara cantando la canción El aparecido de Víctor Jara, a la que siguieron los grandes éxitos La muralla, coreada por el público, El Malembe y de repente todos los espectadores comenzaron a pedir El pueblo unido jamás será vencido y Quilapayún engancharon el ritmo de las palmas y del griterío para hacer sonar las primeras notas de la famosa canción y cantar, junto a todos los asistentes en el recinto, la canción que dice: el pueblo unido jamás será vencido. Y así fue el pueblo estaba unido en la poesía, en la música y en la historia viva de la humanidad.

Parecía que con El pueblo unido jamás será vencido acababa el concierto, y así los integrantes de Quilapayún abQuilapayun-30jun2016-6andonaron el escenario. Pero había ganas de más y ante la petición popular no pudieron más que salir al escenario y brindar, según sus propias palabras, una canción de amor a Madrid. Entonces la noche se hizo instante, la luna se convirtió en un farol que irradiaba la sensibilidad y el recuerdo temblaba como una lágrima en un ojo que se niega a cerrarse aun estando en mitad de un sueño. Te recuerdo Amanda de Víctor Jara cerraba un concierto precioso y celestialmente ejecutado, hablando desde un punto de visto musical, por Quilapayún.