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HOY: No me iré mañana, homenaje a Antonio Vega, en Sala Clamores

Porque este año se cumplen 25 años desde que saliera al mercado el primer álbum en solitario de Antonio Vega: No me iré mañana. Porque a final de este mes de marzo estará disponible en las tiendas una maravillosa reedición del mismo. Porque en un par de meses recordaremos una ausencia que deambula entre nosotros por ya siete años. Porque Antonio, San Antonio, ha sido uno de los compositores más increíbles de la historia de nuestra música. Porque él era frágil, como su voz. Porque sus canciones eran la fina alambre donde los sentimientos guardan el equilibrio siempre con miedo a caer al vacío. Porque la poesía se escribe sobre el blanco papel, las canciones rompen el silencio, y, así, el legado musical de Antonio nos susurra versos y nos estremece. Porque él nos ha enseñado de qué color es el silencio. Porque hay sueños tan bonitos que como un carmín nos manchan la comisura de la realidad. Porque Antonio nos ha dejado el recuerdo de un beso para siempre. Porque hay demasiados porques que nunca podrán responder a los porqués que preguntan por Antonio Vega. Porque sobran las razones y los motivos. Porque esta noche en la Sala Clamores podremos disfutar de un sentido homenaje al gran Antonio Vega.

Hoy a las 21h en Sala Clamores (c/Albuquerque 14) varios artistas, moradores de la noche y de la cultura madrileña, rendirán homenaje a Antonio Vega cantando sus canciones. Los temas que el público podrá disfrutar son: Para bien y para mal, Háblame a los ojos, Azul, Tesoros, A trabajos forzados, Atrás, Desordenada habitación, Cita con el Rock and Roll, Seda y hierro, Lo que tú y yo sabemos, Ángel de Orión, Esperando nada, Tuve que correr, Mi hogar en cualquier sitio, Elixir de juventud, El sitio de mi recreo, Lucha de gigantes, Chica de ayer, Estaciones y Mi hogar en cualquier sitio. El acto es organizado por Hipólito García «Bolo». La entrada al concierto – homenaje es gratuita.

Homenaje a Antonio Vega en Sala Clamores
No me iré mañana. Homenaje a Antonio Vega en la Sala Clamores.

Quique González habla sobre Me mata si me necesitas

El pasado viernes 4 de marzo salió a la venta el nuevo disco de Quique González: Me mata si me necesitas. El disco ha sido grabado el pasado verano en el estudio La casa Murada bajo la producción de Ricky Falkner junto a los músicos, denominados Los detectives, que han acompañado a Quique González en su última gira: Edu Ortega (violín, guitarra, mandolina), Pepo López (guitarra) Alejandro Climent (bajo), Edu Olmedo (batería) y Ricky Falkner (teclados y bajo).

A través del canal de youtube de Quique González hemos podido escuchar al autor del disco hablar sobre las canciones, el disco y los músicos,

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=_ZsRwUegnRA&w=560&h=315]

La gira de presentación del disco comienza en abril en Pamplona. Aquí las fechas ya confirmadas:

01/04/2016 IRUÑA-PAMPLONA, Zentral

02/04/2016 LEGANÉS (MADRID), Auditorio Universidad Carlos III

03/04/2016 LEGANÉS (MADRID), Auditorio Universidad Carlos III

09/04/2016 GRANADA, Industrial Copera

15/04/2016 BARCELONA, Sala Apolo. Festival Millenni

16/04/2016 ZARAGOZA, Sala Oasis

23/04/2016 IBIZA, Recinto Ferial. Festival Sueños de Libertad

29/04/2016 VALLADOLID, Laboratorio de las Artes de Valladolid – LAVA

30/04/2016 MURCIA, Auditorio Victor Villegas

13/05/2016 BILBAO, Kafe Antzokia

14/05/2016 SANTANDER, Escenario Santander

21/05/2016 XÁBIA-JÁVEA (ALICANTE), Recinto La Fontana. Festival Montgorock

03/06/2016 SANTIAGO DE COMPOSTELA, Sala Capitol

04/06/2016 GIJÓN, Teatro de La Laboral

10/06/2016 SEVILLA, Sala Custom

11/06/2016 MÁLAGA, Sala Paris 15

17/06/2016 VALENCIA, Sala Noise

Campanades a Morts

Hoy se cumplen cuarenta años de los terribles Sucesos de Vitoria, también conocidos como  Matanza del 3 de marzo, en los que perdieron la vida 5 personas y otras 150 resultaron heridas. En aquella fecha del año 1976 unos miles de trabajadores se reunían en asamblea en la iglesia San Francisco de Asís del barrio vitoriano de Zaramaga, y ésta fue desalojada por la Policía Armada a base de gases lacrimógenos y disparos de bala.

Aquel día se había celebrado un día de huelga, y por aquel entonces, comienzo de esa Transición que durante las últimas décadas nos han vendido como pacífica y maravillosa,  las asambleas y las huelgas seguían prohibidas aunque se supone, por lo que la Historia nos quiere contar, que los tiempos oscuros habían acabado unos meses antes con la muerte del dictador Francisco Franco. En aquel 3 de marzo del año 1976 la Policía Armada quería dar un escarmiento, usando la fuerza y el terror, a aquellos obreros que se habían organizado en la ciudad vasca antes de que su ejemplo se extendiera por todo el Estado español. Fue tal el ánimo de dar una lección a aquellos obreros que las fuerzas del orden no tuvieron ningún problema en entrar aquella iglesia, aun en contra de la voluntad del parroco responsable de la misma, y gasear y disparar contra los asistentes; en las grabaciones de la emisora de policía se pueden escuchar frases como «si desalojan por las buenas, vale; si no, a palo limpio. Sacarlos como sea», «Gasear la iglesia. Cambio» o la conversación entre dos agentes que reproduzco a continuación:
-¿Cómo está por ahí el asunto?
-Te puedes figurar, después de tirar más de mil tiros y romper la iglesia de San Francisco. Te puedes imaginar cómo está la calle y cómo está todo.
-¡Muchas gracias, eh! ¡Buen servicio!

Aquella masacre, en las que el Estado disparó, a través de sus trabajadores del orden, a sangre fría a civiles indefensos, ha sido condenada al olvido por los diferentes gobiernos de este país. El máximo responsable de las fuerzas del orden por aquel entonces, el señor Manuel Fraga Iribarne, nunca explicó aquellos sucesos y fue siempre, sobre todo en los últimos años de su vida, mostrado a la opinión publica como un gran demócrata, como uno de los padres de la Constitución y como una pieza clave en aquella «pacífica» y «estupenda» Transición.  Rodolfo Martín Villa, responsable político de aquellos policías que mataron a cinco obreros e hirieron de bala a otros ciento cincuenta, ha ido ocupando desde aquel año 1976 diferentes puestos políticos y de responsabilidad social sin nunca haber pagado por su parte de culpa en aquel terrible día,

Hoy cuando se cumplen 40 años de aquel fatal episodio recordamos el dolor y recuperamos del olvido tanto terror maquillado con el color del silencio. En El corazón al viento recuperamos la canción de Lluis Llach Campanades a Morts compuesta el 4 de marzo del año 1976. La versión que comparto en el siguiente vídeo fue grabada en una conmemoración de los Sucesos de Vitoria hace ahora 10 años, y en ella el cantautor catalán interpreta el tema junto a la Orquesta Sinfónica de Gasteiz.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=Dz5cVlXcgYc&w=420&h=315]

llach_1marzo_vitoriaAl igual que hablaba antes del olvido al que han sido condenadon los Sucesos de Vitoria, hemos visto estos días atrás una serie de momentos empapados por el aroma que ya es hedor de la putrefacta maquinaria política y social para seguir ocultando los episodios vergonzantes de nuestra historia. En el mes de febrero Lluis Llach fue propuesto para recibir el título de hijo predilecto de la ciudad de Vitoria-Gasteiz por colaborar con su canción Campanades a Morts a la memoria de las víctimas de la matanza del 3 de marzo del año 1976. Tal título no le fue concedido al título ya que el PSE se opuso alegando que no podía recibir tal distinción un cargo político, recordamos que Lluis Llach es diputado por Junts per Sí. El mismo razonamiento es el que ha usado el Partido Popular para no asistir, ser el único partido político ausente, a los actos de homenaje que se han hecho estos días atrás en Vitoria a Lluis Llach, que no ha sido nombrado hijo predilecto de la ciudad pero sí que ha recibido un reconocimiento público.

Y mientras en este país se sigue practicando la desmemoria cada vez con más audacia, seguiremos denunciando las injusticias del pasado para evitar las del futuro; como dice Lluis Llach en el vídeo anterior: «Les perseguirán nuestras memorias para siempre».